Leer juntos.
Compartir historias y lecturas en familia

 

El Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil (CILIJ) de la Fundación en Salamanca ha puesto en marcha el programa Leemos juntos, de préstamo de libros, con la finalidad de apoyar en el hogar el desarrollo y la consolidación de los hábitos lectores de los niños y los jóvenes. La experiencia se inició en los primeros días de noviembre de 2003, circunscrita inicialmente al ámbito geográfico de la ciudad de Salamanca.
El servicio de préstamos del Centro ofrece a las familias la posibilidad de tener en casa durante veinte días libros agrupados en tres lotes, en función de la edad de los niños y jóvenes que integran el núcleo familiar. Cada lote está formado también por un conjunto de obras en distinto soporte dirigidas a todos los miembros de la unidad familiar tanto infantiles como adultos, puesto que la iniciativa Leemos juntos pretende fomentar, entre otros objetivos, la lectura en familia.

Leemos juntos apela al humor para transmitir la idea de que la lectura es un alimento imprescindible para el crecimiento de las personas desde las edades más tempranas. Por esa razón los títulos que distinguen los contenidos de cada uno de los tres lotes de libros de este nuevo programa de la Fundación asocian, bajo una propuesta lúdica, los ámbitos léxicos de la lectura y de la comida. Lecturas para todos los gustos agrupa los libros dirigidos a las familias con bebés y niños hasta siete años. El lote titulado Complejo vitamínico de lecturas está pensado para núcleos familiares con niños de seis a doce años mientras que Lecturas compartidas: juego de lectura familiar contiene material destinado a familias con hijos adolescentes.

El servicio de préstamo de la Fundación ofrece los libros agrupados en tres modelos, según edades, en un maletín que incluye un folleto con la explicación del programa y el contenido así como sugerencias para su utilización. Incluye también un cuaderno para recoger los comentarios y sugerencias de los usuarios.

Lecturas para todos los gustos
Dirigido a las familias con hijos de hasta siete años. Modelo concebido para ser leído a los niños.
Contiene libros de poemas, cuentos populares o actuales, álbumes, libros troquelados, libros de conocimientos, y un audiovisual.

Complejo vitamínico de lecturas
Dirigido a las familias con niños de seis a doce años. Modelo concebido para practicar en grupo la lectura en voz alta.
Contiene libros clásicos, álbumes, libros de temas científicos o de actualidad, libros de cuentos y novelas para las diferentes edades, poemas, CD y vídeos.

Lecturas ComPartidas:
juego de lectura familiar

Dirigido a todos los integrantes de la familia. Modelo concebido para compartir las lecturas, opinar y comentar en grupo.
Contiene clásicos juveniles, álbumes, poemas, cómics, libros de conocimientos, de divulgación y audiovisuales (películas, música o CD).

La promoción de la lectura ha sido uno de los principales ejes del trabajo de la Fundación y en particular del CILIJ desde su inauguración, en 1985. El área de Promoción de la Lectura ha desarrollado todo tipo de programas en las salas de lectura de la biblioteca para involucrar a la familia no sólo en la tarea de formar lectores sino en la de mantener el interés por la lectura de los ya iniciados, a los que ahora se suma Leemos juntos.
Con la puesta en marcha de este programa, la Fundación quiere profundizar esa labor en otros espacios, en este caso en el ámbito de la familia. El programa Leemos juntos se ha propuesto fortalecer el papel de los padres en la génesis de los hábitos lectores de sus hijos. También contempla dotarlos de medios y propuestas para que puedan sostener su función de mediadores en el desarrollo y el mantenimiento de esos hábitos lectores.
Esta iniciativa intenta además apoyar a las familias en la tarea de poner a sus hijos en contacto con los libros lo antes posible y también estimular actividades compartidas fuera del ámbito escolar como la lectura en voz alta, la literatura oral y el intercambio intergeneracional.
Según los expertos todos estos recursos son indispensables, además, para la formación de lectores competentes ya que se ha comprobado que muchos niños dejan de leer al llegar a la adolescencia, entre otros motivos, porque se han formado como lectores “débiles” es decir capaces de decodificar un texto pero no de comprenderlo.

Acercando los libros a los hogares, el programa igualmente contempla paliar la inexistencia de biblioteca en muchos de ellos y facilitar también el contacto de los adultos con los libros.
En un estudio sobre hábitos de lectura de Precisa Research, empresa española dedicada a la investigación de mercado, que recoge datos comparativos de 2001 a 2003, se observan notables oscilaciones en el porcentaje de adultos que acostumbran a leer a niños menores de seis años y también una importante pérdida de lectores en el paso de la niñez a la adolescencia.
De la población entrevistada, en 2001 el 69,7 por ciento de los adultos leía a niños menores de seis años. En 2002 el porcentaje trepó al 73,9 por ciento pero en 2003 cayó al 67,9 por ciento. Junto a estos datos, las encuestas revelaron que en 2001 leía el 81,3 por ciento de los niños entrevistados de 6 a 13 años. Al año siguiente el porcentaje descendió al 74,7 por ciento para caer también en 2003 al 73,4 por ciento, lo que representa un descenso de 7,9 puntos en tres años. Igualmente significativos resultan los datos recopilados por Precisa Research en cuanto a los hábitos de lectura de los jóvenes entre 14 y 24 años. En 2001 los jóvenes de esas edades, leían, al menos trimestralmente, en un porcentaje del 72,9 por ciento; en 2002 lo hacía el 70,2 por ciento de los entrevistados y en 2003 el 69,9 por ciento. Es decir que en tres años se perdió un 3 por ciento de lectores. Muy significativo es también que al pasar de la niñez a la adolescencia se registró un descenso de lectores del 3,5 por ciento.

En otro orden de cosas, según un estudio del CIDE (Centro de Investigación y Documentación Educativa) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, por regla general, los jóvenes de 15 y 16 años “apenas cuentan con una biblioteca personal mínimamente dotada”. Esa escasez de libros personales observada en los adolescentes tiene su correlación también en las bibliotecas familiares. El estudio fue realizado en noviembre de 2001 encuestando a todos los alumnos y alumnas de 4º año de la ESO que estudiaban en centros educativos del territorio español, excepto Cataluña. Los datos revelaron que “en los hogares del 56 por ciento de los adolescentes hay menos de 100 libros”. También constataron que “existe una fuerte relación entre el número de libros de la biblioteca personal y la familiar, de forma que cuantos más libros hay en el hogar familiar, más libros tienen los jóvenes”.
La formación de lectores competentes tiene proyecciones hacia el futuro que preocupan cada vez más a los todos los sectores involucrados en la mediación de la lectura.
En ese sentido un estudio reciente realizado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) en veintidós países para evaluar la capacidad que tienen los alumnos de 15 años de aplicar sus conocimientos en lectura, matemáticas y ciencias reveló que los jóvenes españoles de 15 años ocupan la posición 18 en habilidad lectora.

 


Ese mismo informe indica que en los niveles de “peores lectores” se encuentran un 14 por ciento de los jóvenes españoles”. La propia OCDE reconoce que estos “malos lectores” pueden enfrentarse a serias dificultades en la vida futura ya que sus deficiencias lectoras no sólo les impiden avanzar en el aprendizaje sino que carecerán de oportunidades de posterior educación y aprendizaje de la vida.
Existen datos que abonan esta preocupación, como por ejemplo los recogidos en 1999 por el Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE) entre escolares de sexto curso para evaluar lo que saben los alumnos al final de la educación primaria y relacionar su rendimiento con los factores contextuales y los procesos educativos. En el capítulo relacionado con la lectura, el 8 por ciento confesó que no leía ningún libro al mes; el 55 por ciento leía entre uno y dos; el 25 por ciento entre tres y cuatro y el 13 por ciento cinco o seis al mes. Al cruzar los datos se comprobó que cuando los alumnos manifestaban un mayor gusto por la lectura, también leía un mayor número de libros.

Por tanto, entre los objetivos básicos del programa Leemos juntos figura la formación de lectores tanto en cantidad como en calidad. Una de las primeras tareas acometidas por el programa es fomentar la lectura en familia, favoreciendo la participación de sus miembros en las experiencias en torno a los libros y otros materiales complementarios. También se propone facilitar el acceso a las familias a selecciones de obras que aúnan calidad y diversidad y que, al contemplar distintos tipos de destinatarios, puedan configurar propuestas de lectura y ocio adaptadas a las características y preferencias de cada grupo familiar.

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