Mi columna

Dice Gustavo Martín Garzo, último y brillante ganador del IV Premio Periodístico sobre Lectura convocado por nuestra Fundación: “La literatura me permite hacer mi vida más intensa, más digna de ser vivida. Mantener vivas las preguntas”.
Y su afirmación, que tanto comparto, me ha estimulado para formular, aprovechando este espacio, algunas de las preguntas que más me inquietan como habitante del singular planeta de los libros.
¿Lograremos en España, de una vez por todas, realizar un verdadero Plan de alcance nacional que sitúe a la lectura, con todas sus variantes, en el ámbito que le corresponde? ¿Serán capaces, las nuevas Administraciones, partiendo de lo ya realizado, de generar una actuación que suponga un decidido aumento de los recursos que hacen posible la lectura pública en nuestro país? ¿Podremos abordar, por tanto y del modo más urgente, la dotación de fondos bibliográficos que nuestra red de lectura pública requiere? ¿Y la de sus horarios? ¿Y la de sus instalaciones? ¿Y la de la formación y dedicación de su personal, siquiera para estar a la altura de las demandas que suscita nuestra sociedad del conocimiento? ¿Lograremos, de una vez por todas, abordar la siempre pendiente asignatura de las bibliotecas escolares? ¿Podremos, al estilo de lo que en otros países ya existe, encarar las cuestiones que en España tienen que ver con el libro y la lectura desde una visión integrada, en la que aunar, desde un mismo espacio de reflexión y ejecución, la presencia de bibliotecarios, educadores, lectores, libreros y editores? ¿Conseguiremos lograr un punto de equilibrio entre la llegada a nuestra red de lectura de las nuevas tecnologías con el papel insustituible que los libros siguen ejerciendo? ¿Podremos conciliar la necesidad de mantener unos servicios abiertos y gratuitos de lectura pública con el absoluto respeto a los legítimos derechos de los autores, sin que ello signifique la merma de los fondos, ya de por sí exiguos, que se destinan la las bibliotecas públicas? ¿Seguiremos afirmando, en fin, con la fuerza de los hechos y la de las palabras, que pocas causas hay más nobles para nuestro país que ésta de la lectura, de la que tantas cosas derivan?

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