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Los
espacios ideales para la construcción de un lector fueron el
núcleo argumental del IX Simposio sobre literatura infantil
y lectura organizado por la Fundación Germán Sánchez
Ruipérez, con la colaboración de Casa de América
y el patrocinio del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Convocada bajo el lema Leer en casa. Espacio privado. Espacios públicos,
esta nueva edición del Simposio tuvo lugar en Madrid los días
27, 28 y 29 de noviembre de 2003 en las salas Cervantes y Bolívar
de Casa de América, con la asistencia de más de medio
centenar de especialistas comprometidos con la educación lectora.
Uno de los puntos
de partida de este encuentro que, como otros años, reunió
a autores, profesores, maestros, editores, periodistas, bibliotecarios,
libreros, críticos literarios y expertos en literatura infantil
y juvenil, fue la idea de que una educación lectora requiere
una relación temprana con los libros, con la literatura
oral recibida desde el afecto y la complicidad y la imitación
de las actitudes de los adultos. En ese sentido, la coordinadora
del encuentro, Felicidad Orquín, precisó que una
gran parte de los estudios sobre lectura parecen coincidir en
la importancia de un encuentro placentero con los libros en la primera
infancia. Por tanto muchos de los interrogantes planteados en
el Simposio estuvieron relacionados con la manera de enfocar la formación
de los padres, primeros mediadores en la lectura de sus hijos, así
como con la forma de incidir en su propia formación como lectores.
Tanto el papel de la escuela en esta tarea, como el de la televisión,
un espacio público que deviene privado, así como el de
las bibliotecas públicas, quizá el espacio con más
posibilidades, fueron los temas centrales del encuentro con un programa
organizado en diez conferencias y una mesa redonda.
El Simposio fue
inaugurado por Ana López Alonso, directora del Ateneo
Americano de Casa de América; Luis González Martín,
subdirector general del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio
de Educación, Cultura y Deporte y Antonio Basanta, director
general de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.
La conferencia inaugural, titulada Los libros del anaquel más
alto, estuvo a cargo del escritor Alberto Manguel autor,
entre otras obras de Una historia de la lectura, Guía
de lugares imaginarios y el más reciente Stevenson bajo
las Palmeras.
Ana López
Alonso se congratuló de que Casa de América haya acogido
nuevamente la celebración del Simposio sobre literatura infantil
y lectura que, según recordó, es también uno
de los objetivos de la institución y de muchos de los programas
que desarrolla.
Por su parte, Luis González Martín, entre las iniciativas
puestas en marcha desde el Ministerio de Educación, Cultura y
Deporte, destacó las acciones estratégicas del Plan de
Fomento de la Lectura para conseguir la movilización social
a favor de la lectura y ampliar de esa manera los ámbitos
del sistema educativo y de la red bibliotecaria concebido hasta ahora
como los dos pilares fundamentales en los que puede intervenir
la Administración. Antonio Basanta, para cerrar
la inauguración y antes de dar paso a la conferencia de Manguel,
remarcó la importancia del ámbito privado para la formación
del hábito lector ya que casi nada en la sociedad es posible
si la aportación de lo público no se asienta sobre lo
vivido y asumido en lo privado.
Alberto Manguel,
siguiendo la idea de Jorge Luis Borges de que una biblioteca es el espejo
del universo y, más modestamente, de nuestro universo social,
desarrolló la conferencia inaugural bajo la premisa de que toda
biblioteca se divide en tres partes y aseguró que en ella
entre los libros del anaquel más alto se halla nuestra
verdadera autobiografía. Según el escritor en esa
biblioteca simbólica y tripartita los libros que una sociedad
comparte públicamente como los clásicos, los de
referencia, los diccionarios ocupan los anaqueles de la parte
baja, que exigen agacharse.
En la segunda sección,
más accesible, se sitúan los libros del núcleo
familiar, que definen el acostumbrado espacio en el que hemos
crecido, como un Quijote, las antologías del Readers
Digest, la Biblia, o ediciones de Los cipreses creen en Dios,
La ninfa constante y obras de Jardiel Poncela o Somerset Maugham.
Manguel se lamentó de que hoy si bien es cierto que millones
de lectores guardan unos pocos preciosos volúmenes en los anaqueles
más altos, el resto de la biblioteca familiar y social yace desmantelada
y vacía. En contraste con la sociedad del siglo XIX donde
el libro, representaba el entonces prestigioso acto de leer, hoy se
ha convertido en un simple accesorio, en un producto que se fabrica
y se vende, con fecha límite de uso incluida, en una distracción
sosegada y retraída, en un objeto común que no es ni audaz
ni peligroso.
A continuación se transcriben extractos de las ponencias de los
participantes.
Lectura
y oralidad
Xabier Puente
Docampo,
escritor y maestro en un colegio de A Coruña, nació y
creció en un hogar donde todas las noches se contaban historias
y además su padre era un fistor, palabra que antiguamente
designaba en Galicia al narrador de historias. Estoy absolutamente
seguro de que con aquellas historias me hice lector desde antes de aprender
a leer, confesó. Sin embargo, en su ponencia con título
en latín Littera, verbum et narratio (Sobre
lectura y oralidad), advirtió que aquel espacio cambió
su sonoridad verbal por el bullicio, que lo sustituye, lo tapa,
lo cubre. Nunca como ahora remarcó estuvo tan
ausente la palabra del hogar. Sostuvo que los hombres y mujeres
del hogar han entregado la palabra a la escuela y a los medios
audiovisuales y de esa manera la palabra pasó de
ser herencia a ser aprendizaje.
Lecturas
compartidas
Teresa Corchete abordó su exposición Leer juntos
desde el principio, a partir de la experiencia de los programas
de promoción de la lectura con focalización en el ámbito
familiar desarrollados en el Centro Internacional del Libro Infantil
y Juvenil de la Fundación, en Salamanca. Los diferentes proyectos
tienen como grupo objetivo a niños y jóvenes entre los
9 meses y los 18 años aunque todas las estrategias asientan en
la familia el eje sobre el que pivota su desarrollo. Según
explicó Corchete, Ronda de Libros y Leemos juntos
son dos de las iniciativas del CILIJ dirigidas a las primeras edades
que más han calado entre los padres.
Nos
encontramos leyendo fue el título de la ponencia de Mariano
Coronas, que habló de su experiencia como maestro de primaria
y dinamizador de la biblioteca escolar en el Colegio Miguel Servet de
Fraga, Huesca. Analizó las fortalezas, debilidades, amenazas
y oportunidades de la lectura en familia y su relación con la
escuela y expresó su convicción de que la vida escolar
no termina en el aula y en ese sentido defendió la
idea de la biblioteca escolar como lugar de encuentro para potenciar
el binomio familia-lectura un espacio público que
a su juicio sugeriría la conquista de parcelas de privacidad
ganadas al tiempo de ocio a través de la lectura. Entre
las iniciativas puestas en funcionamiento destacó los préstamos
de libros para madres y padres, la circulación de la maleta
familiar para estimular la lectura en casa y la realización
de charlas, encuentros, tertulias con padres y madres en torno a la
lectura.

Ana
López Alonso, Antonio Basanta, Luis González Martín
y Alberto Manguel |
Difusión
del hábito lector
En su exposición titulada La casa leída en busca de
autor (Epidemiología del hábito lector), el
sociólogo Enrique Gil Calvo se propuso explorar la posibilidad
de que la casa familiar donde los niños habitan pueda servir
de canal de inducción y contagio del hábito lector
utilizando la analogía de la lectura como epidemia que puede
contagiarse y transmitirse. En términos de epidemiología
social, igual que en la difusión social del hábito lector,
para conseguir esa propagación por contagio se necesitan agentes
precursores o iniciadores, que originan nuevas pautas de conducta.
Después deben seguir los intermediarios o transmisores,
que extienden y difunden esas pautas por la red social y por último
aparecen los receptores o sujetos seguidores, que adquieren
el contagio mimético, hasta normalizarlo como hábito.
Gil Calvo destacó que las revoluciones de la lectura del siglo
XVII en la Europa anglosajona y germánica como consecuencia de
la reforma protestante como la del siglo XVIII, que contagió
a toda Europa, se produjeron por transmisión de padres a hijos
en el espacio doméstico de la casa familiar. Gil Calvo abogó
por la recreación de rituales de lectura y escritura en familia,
capaces de implicar a los hijos suscitando su máximo protagonismo
lector.
La
familia y la escuela ante la lectura
José Luis Polanco, maestro y responsable de la biblioteca
del Colegio Público Jesús Cancio, de Santander, habló
de Padres y maestros ante la lectura. A la luz de su experiencia
de los últimos años en su centro, donde se han planteado
como tarea prioritaria mejorar el nivel lector de los alumnos
y tratar de conseguir lectores asiduos, Polanco abogó
por la creación de bibliotecas dignas en todos los centros
así como de la figura del bibliotecario escolar y de una normativa
legal para su implantación. Reclamó también dotación
presupuestaria específica y un pacto de Estado por
la lectura que incluya otros temas importantes como un plan
de formación de maestros, profesores y bibliotecarios.
Explicó que han puesto especial interés en programar tiempos
de lectura, tanto en las aulas como en la biblioteca, ya que si los
niños no leen en casa debemos intentar que, al menos, lean
en el colegio. También han diseñado un programa
de formación de los padres como colaboradores del colegio en
la tarea de animar a leer a sus hijos.
Familia y lectura:
un espacio para la imaginación, fue el título elegido
por la catedrática de Antropología de la Educación
Petra María Pérez para desarrollar su ponencia.
Basándose en investigaciones realizadas en el Instituto de Creatividad
de la Universidad de Valencia señaló la vigencia de la
lectura para estimular la imaginación, algo fundamental en el
desarrollo de la personalidad del niño y para contrarrestar el
embate de las pantallas en el contexto familiar. Advirtió sobre
la necesidad de crear un nuevo espacio familiar, un lugar antropológico
donde el encuentro libro-niño se desarrolle dentro del contexto
familiar, mediante la interacción. Necesitamos imaginar
nuevos escenarios que nos permitan el fomento de la lectura, aseguró,
puesto que los datos muestran que falta mucho por hacer para que
en la familia se generen buenos hábitos lectores.
Leer
en voz alta
Pep Duran, en su ponencia La lectura en voz alta en espacios
públicos. Motivación a la lectura. Leemos con el cuerpo,
se refirió a su experiencia como librero, de más de treinta
años, por la que ha estado en contacto permanente con las familias,
las escuelas y las bibliotecas. Entre otras iniciativas para promocionar
el acto de leer ha puesto en práctica la lectura en voz alta
de libros tres veces a la semana en su librería así como
en las presentaciones de libros o durante visitas de grupos escolares.
Me he dado cuenta dijo que el acto de leer no sólo
depende del aprendizaje, de la práctica lectora y de los hábitos
lectores, sino básicamente de la decisión de leer.
Durán aseguró que como librero actúa para
conseguir educar a los jóvenes hacia el consumo responsable de
productos culturales.
¿Libros
versus televisión?
La escritora y periodista Lolo Rico enmarcó en Lo próximo
y lo lejano: la lectura como posibilidad sus reflexiones acerca
del supuesto antagonismo entre la palabra y la imagen y la magnificación
que ha adjudicado la sociedad a aquellas imágenes que tenemos
próximas: las de televisión. Rico, que fue directora
del programa La bola de cristal, de TVE, aseguró que el
libro no tiene por qué competir con la imagen. No
se trata de medios antagónicos ni contradictorios, afirmó.
Son, tienen que ser, complementarios. Si bien admitió
que ver la televisión es un hecho inevitable sostuvo
que no podemos dejar a los espectadores más pequeños
bajo su única influencia y arriesgó que la posible
solución está en enseñar a los niños a
leer juntas las imágenes de televisión y las palabras
de los libros porque la lectura es posibilidad para el conocimiento.
Las
bibliotecas públicas
La mesa redonda
del Simposio dedicada a Las bibliotecas públicas, ofreció
a las especialistas Isabel Blanco, Juana Muñoz Choclán
y Nuria Ventura, la posibilidad de exponer sus experiencias en
la gestión de bibliotecas de A Coruña, Sevilla y Barcelona,
respectivamente. Blanco informó que, a la luz de la experiencia,
el Servicio Municipal de Bibliotecas de A Coruña da prioridad
a los programas estables que acaben siendo un referente en la ciudad
y que se incluyan en la programación cultural y educativa, frente
a las actividades esporádicas que no se sabe si contribuyen a
incrementar el índice lector de la ciudad. Por su parte,
Muñoz Choclán señaló que la Biblioteca Pública
Provincial Infanta Elena de Sevilla, de la que es directora, puede ser
un ejemplo de la identidad de las nuevas bibliotecas públicas
en España que empieza a sumarse así al resto de
países más avanzados. No obstante, esa imagen de
la biblioteca como centro avanzado y moderno plantea dudas sobre dónde
y cómo queda la lectura pública ante el retroceso
del interés de los usuarios por el libro tradicional.
Una de las actuaciones más recientes de la institución
está enfocada a lograr la colaboración de los padres de
los niños que acuden a la biblioteca indispensable para
el fomento de la lectura. Nuria Ventura, Jefe de Coordinación
del Servicio de Bibliotecas de la Diputación de Barcelona, tras
exponer los que considera los puntos débiles o amenazas
y los puntos fuertes o aspectos positivos de las bibliotecas públicas
enumeró, entre las necesidades de los profesionales del sector,
estudios solventes, con muestras representativas sobre los intereses
lectores de niños y jóvenes, sobre hábitos de lectura,
que ayuden a hacer un análisis riguroso de la situación
actual y den pistas para futuras actuaciones.
Espacios
públicos, emociones privadas
Bajo el título
Espacios públicos, emociones privadas, el profesor Juan
Mata siguió el rastro de las lecturas en la intimidad del
hogar en la memoria de renombrados escritores para afirmar que aquellas
verdaderamente alentadoras, que han inaugurado una vocación
y guiado una biografía estuvieron marcadas por la
actitud atenta de personas queridas que, además de libros, prodigaban
gestos afectivos. En las aulas, las bibliotecas o los estrados,
señaló, se suelen inhibir los afectos en tanto que los
dormitorios, las buhardillas, las azoteas o los rincones los protegen
y expanden. Mata mostró su preocupación por las
condiciones de la lectura en la escuela y sostuvo que algunas de las
contradicciones docentes actuales al respecto tienen su origen
en la pretensión de traspasar a un ámbito público
y masivo los universos emocionales de la intimidad, sin modificar simultáneamente
la práctica docente. En un esfuerzo por no abonar el desaliento,
finalizó diciendo que de la transferencia a la escuela
de las virtudes de la lectura en casa quizá dependa el porvenir
de muchos lectores.
El
deseo de leer
El deseo de leer, la conferencia a cargo del profesor Gerardo
Gutiérrez, marcó el final de las sesiones del Simposio.
Gutiérrez expuso el punto de vista psicoanalítico sobre
los pasos que deben sucederse en la vida de un sujeto para que éste
pueda convertirse en un lector. En las primeras etapas de la vida dijo
la palabra está, pero el sujeto la ignora ya que todas
las satisfacciones y sufrimientos pasan por el cuerpo. Enseguida
se establece una relación madre-hijo a través del lenguaje
y la identidad del niño se va constituyendo en ese caldo
de cultivo que es la palabra materna, la palabra de los otros.
Después viene la etapa de la oralidad, en la que el niño
se va haciendo en un mundo de palabras percibido a través
de nanas, cuentos, refranes. A continuación el niño se
relaciona con el espacio extrafamiliar, la escuela, donde se producen
los procesos de simbolización y sublimación que darán
paso a la necesidad de leer. Y por último, tomará distancia
de las preguntas fundamentales y vitales y se interesará por
otras cuestiones, sin un fin determinado, intentando desentrañar
el mundo de los adultos... y es entonces cuando comienza a leer en solitario
y a encontrar en ello un placer especial.
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