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¿Qué es un álbum? Las claves para responder a esta y otras preguntas están en la exposición ¡Hay que ver! Una aproximación al álbum ilustrado organizada por el Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil de la Fundación, en Salamanca. La exposición se inauguró para el público en general en diciembre de 2000 aunque desde el 8 de enero de este año comenzaron las visitas de los escolares a la institución y a partir de marzo se transformó en itinerante por colegios de Castilla-León. El objetivo fundamental de la exposición es Aprender a ver y, dentro de esa idea, que los visitantes sean capaces de contemplar la variedad de propuestas creativas y plásticas de los álbumes destinadas a transmitir mensajes literarios. También se pretende que disfruten de este soporte, que ofrece múltiples posibilidades de lectura al combinar texto e ilustración, así como que valoren el equilibrio entre dos códigos de expresión: el literario y el visual en función de un resultado conjunto. La exposición cuenta con la subvención del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. La muestra, que ha sido coordinada por Teresa Duran, investigadora y experta en literatura infantil, está organizada en ocho módulos temáticos que abordan diferentes aspectos del álbum mediante paneles. En ella los visitantes también pueden leer los 158 álbumes que forman parte de la exposición. En los paneles los visitantes pueden encontrar definiciones sobre el concepto álbum y su evolución a través de la historia, explicaciones acerca del equilibrio entre la ilustración y el texto, o sobre la presencia y el sentido del texto en un álbum. En otros paneles se pueden conocer los temas de que tratan los álbumes y descubrir quiénes y cómo son sus lectores. En el libro editado por la Fundación con motivo de la exposición, Teresa Duran hace un análisis detallado de las características de este tipo de libro ilustrado. Se podría considerar al álbum como un cruce de caminos donde confluyen lo textual con lo visual, la profesionalidad de los autores con la ingenuidad de los lectores (de cualquier edad), las coordenadas espaciales de latitud y longitud con la coordenada temporal de las secuencias. Se hace cada vez más patente que el álbum, donde confluye texto, imagen, tiempo y objeto, se está convirtiendo en un género narrativo nuevo. En el álbum participan los mismos elementos que se encuentran en otras modalidades de libros, pero con características propias: la proporción, tanto en superficie como en intensidad narrativa de las imágenes es, por lo menos, igual a la del texto o, en infinidad de casos, claramente superior; la estructura secuencial de sus páginas resulta básica tanto para su carga de comprensión como de emoción. Se prioriza en él y es aquí donde la secuenciación resulta esencial la recepción del mensaje visual: sin imagen, el texto, si lo hay, perdería fuerza y concreción, aunque hay que tener en cuenta que, en los casos óptimos, el texto opera como revelador de la imagen, tal como sucede con el baño del revelado fotográfico, donde cada vez que el líquido de la cubeta pasa por encima del papel se da relieve y luminosidad a una polisémica forma preexistente. En el álbum hay que hacer hincapié en el cariz lúdico de la experimentación artística. En primer lugar, porque de ahí deriva aquella sincronización afinada de las partes que lo componen. En segundo lugar porque de ahí proviene su ubicación como producto cultural emblemático de la posmodernidad. Y en tercer lugar, pero no en último, porque de ahí le cuelga el sambenito de ser un libro sólo apto para críos.
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La
biblioteca y los padres.
El Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil de
Salamanca celebró su decimoquinto aniversario con una serie de
actividades que contaron con la presencia de Germán Sánchez
Ruipérez como invitado de honor. El presidente de la Fundación
tuvo la oportunidad de participar en un encuentro con jóvenes
lectores y poner el broche final a la celebración, apagando las
velas de una gran tarta.
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