El derecho a la lectura: LAS BIBLIOTECAS

El XIX Encuentro sobre la Edición congrega
a editores y bibliotecarios en la UIMP


Conocer la realidad de las bibliotecas españolas, establecer su situación y sus retos, profundizar en las diversas situaciones que han de afrontar y compartir los compromisos políticos para el desarrollo de la causa lectora fueron, entre otros, los objetivos del XIX Encuentro sobre la Edición. El curso, patrocinado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y el Centro de Derechos Reprográficos (CEDRO), en colaboración con la Federación de Gremios de Editores, estuvo dirigido por
Antonio Basanta, director general de la Fundación. Como secretario del Encuentro actuó Juan Ramón Azaola, editor.

Bajo el epígrafe El derecho a la Lectura: las bibliotecas, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) acogió el XIX Encuentro sobre la Edición, que reunió en Santander a editores y bibliotecarios entre los días 9 y 11 de julio de 2003. El acto de apertura contó con la presencia de Fernando de Lanzas, director General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; de Rosario Badoy, vicedecana de la UIMP y de Jordi Úbeda, presidente de la Federación de Gremios de Editores de España. La clausura del Encuentro estuvo presidida por Alberto de Cuenca, secretario de Estado de Cultura.
La convocatoria tuvo por objetivo –según explicó Antonio Basanta en la inauguración– “enriquecer entre todos el diálogo y las relaciones entre el mundo editorial y el de los bibliotecarios, dado que ambos son motores fundamentales de cualquier proceso lector y están juntos en el objetivo común de hacer de la nuestra una sociedad lectora". Tras ofrecer datos sobre la situación de las bibliotecas públicas, Basanta destacó el lugar relevante que ocupa España en cuanto a producción, calidad y prestigio editorial –entre los cinco primeros países del mundo y el tercero de Europa–. Su opinión fue compartida por Jordi Úbeda, porque “los editores –dijo– creemos que se necesita potenciar las bibliotecas, pero no por los beneficios que ello pueda reportarnos sino por interés social". “En las bibliotecas escolares por ejemplo –afirmó–, se deben redoblar los esfuerzos, ya que es ahí donde se aprende a leer y se toma afición a los libros. Potenciar las bibliotecas es lo más importante que podemos hacer".

El apoyo a las bibliotecas ha sido también, a juicio de Fernando de Lanzas, caballo de batalla del Plan de Fomento de la Lectura, “que tiene como objetivo primero –destacó– la puesta a disposición de los ciudadanos de los instrumentos que faciliten la lectura; y las bibliotecas son el instrumento más importante, ya que desempeñan un papel crucial para el futuro del sector editorial al ser unos enormes escaparates de libros".

Jordi Úbeda, Fernando de Lanzas y Antonio Basanta

Las tres jornadas del Encuentro se organizaron en torno a cuatro conferencias y siete mesas redondas.
La primera conferencia, titulada La biblioteca de noche, estuvo a cargo del escritor Alberto Manguel. “De día, –aseguró Manguel– la biblioteca es un ámbito ordenado. De noche, el orden que decretan los catálogos se vuelve puramente convencional, exento de prestigio en la penunbra. Libres de restricciones cotidianas, sin nadie que los observe, mis ojos y mis manos vagan por las atildadas hileras y restauran el caos. Inesperadamente un libro lleva a otro, creando alianzas entre culturas y siglos diferentes".
El escritor se preguntó si existirán por siempre las bibliotecas y aventuró que tal vez lo hagan las bibliotecas virtuales, que pueden burlar los riesgos de la falta de espacio y de la censura. “Hasta el papel y la tinta pueden burlar una
sentencia de muerte", concluyó.


Las bibliotecas españolas: de la realidad al deseo

En la primera mesa redonda, moderada por Antonio Roche, Assumpta Bailac hizo hincapié en que no se puede olvidar que la biblioteca es un servicio público local que tiene su razón de ser en tanto servicio necesario para la sociedad. Y, a modo de conclusión, señaló que “la biblioteca ha de formar parte activa de las políticas locales en la información, la formación y la cultura." Advirtió, además, que situar la biblioteca en espacios compartidos con otros servicios es la clave para disponer de buenos equipamientos bibliotecarios. Y no olvidó el papel los profesionales: “para que esta biblioteca pública sea una realidad –dijo– es imprescindible la implicación de los profesionales, unos profesionales formados y motivados, que sean el motor del cambio".

Por su parte, Blanca Calvo aseguró que, a pesar de los progresos, “no se ha conseguido salvar el atraso secular" de las bibliotecas y que, teniendo como base las directrices de la Unesco y la IFLA, habría que “aumentar el gasto por habitante y año; construir o modernizar edificios, incorporar servicios, contratar personal y captar usuarios". Finalmente, en el capítulo de los deseos, dijo que “la biblioteca de mis sueños sería el faro cultural de la comunidad, un lugar acogedor y luminoso abierto a todos, un espacio de comunicación y debate, como el ágora griega, pero, si cabe, más democrático".

En su intervención, Francisco López Landatxe, aseguró estar “convencido de la absoluta necesidad de que reflexionemos juntos todos los agentes implicados en la cadena de la lectura. Y pasó a enumerar una serie de objetivos para mejorar la situación y el servicio de las bibliotecas, que –a su juicio– hasta hace poco han estado más centradas en la conservación que en el servicio. Hizo público el deseo de que los ciudadanos “tengan las mismas posibilidades que las élites poseen en el ámbito privado y que puedan desarrollar parecidas prácticas en la biblioteca. La biblioteca la concebimos como una extensión del hogar". Habló también de las posibilidades que ofrece la tecnología digital, teniendo en cuenta que la libertad del fluido informativo que da la red facilita la labor de las bibliotecas.

Miguel Jiménez Aleixandre abordó la situación de las bibliotecas universitarias españolas que, a pesar de estar lejos aún de las de países como Inglaterra o Estados Unidos, son mejores que las francesas o las italianas. Y entre los factores que, a su juicio, han sido decisivos para lograrlo señaló la autonomía universitaria otorgada por la LRU; la transferencia de las competencias a las Autonomías, el empeño en mejorar el sistema por parte de las autoridades y, por último, el esfuerzo y el tesón de los bibliotecarios. Luego mencionó algunos de los proyectos y objetivos de los bibliotecarios universitarios. Uno de ellos es que las bibliotecas –“híbridas", las llamó– puedan disponer de una gran diversidad de materiales de consulta, en papel, electrónicos “y en otros formatos, tal vez, todavía desconocidos".

Las colecciones, factor estratégico de desarrollo de las bibliotecas públicas

En la segunda mesa redonda, en la que Federico Ibáñez actuó de moderador, Alejandro Carrión se refirió al papel que desempeñan las colecciones en el desarrollo de las bibliotecas públicas. Quiso destacar “la importancia que tiene la colección y las posibilidades que ofrece su adecuado desarrollo para potenciar la presencia social de la biblioteca pública, una institución que es invisible, transparente para el ochenta por ciento de la población española. “La incorporación –dijo– a las bibliotecas españolas de los casi 60 millones de libros y otros recursos de información que necesitarían para alcanzar esos niveles supondría invertir con urgencia y en un período no muy dilatado una cantidad cercana a los 700 millones de euros. Los niveles actuales de gasto anual en adquisiciones se sitúan en torno a los 30 millones de euros".

Elisabet Gibert presentó el documento Política de desarrollo de la colección del Servicio de Bibliotecas de la Diputación de Barcelona, elaborado –dijo–, con tres objetivos: fijar el ámbito de actuación del Servicio de Bibliotecas, definir los criterios de selección del fondo documental y, por último, ofrecer un marco general a las bibliotecas para poder definir su propia política de selección. El documento –aseguró– “nace con la voluntad de no ser cerrado sino que pueda adaptarse a los cambios futuros (tanto técnicos como políticos). No se ha establecido una periodicidad para su corrección pero la voluntad es la de revisar el documento cada vez que sea necesario".

Hilario Hernández insitió en la importancia de las colecciones en la configuración de una biblioteca. “Son –dijo– el punto de partida de los servicios ofrecidos a los usuarios. Las bibliotecas tienen su razón de ser en su capacidad para seleccionar y reunir documentos, organizarlos y facilitar su uso por los ciudadanos". Y después esbozó el que podría ser el nuevo modelo de colecciones frente a una concepción ya anticuada. “El nuevo modelo –aclaró– parte de considerar que las bibliotecas públicas no constituyen colecciones para su conservación tanto como para prestar servicios de lectura e información. La cantidad no es sinónimo de calidad, sino una medida para evaluar si las dotaciones son suficientes o no para la población a la que sirven".


La propiedad intelectual y la lectura pública

La tercera mesa redonda fue moderada por Julián Viñuales. En su intervención, María Jaúdenes destacó la importancia del desarrollo de normas que garanticen la adecuada protección de los derechos de autor en la lucha contra la piratería de obras originales y reclamó la definición de situaciones y procedimientos para que los autores reciban una compensación por la reproducción de sus obras. En cuanto al establecimiento de un canon para la remuneración por préstamo, sostuvo que habría que “valorar la necesidad real de esa medida por las repercusiones nefastas que acarrearía en el desarrollo bibliotecario actual". Igualmente, las remuneraciones por la reproducción y uso de las obras “deberían ser una cantidad adicional a los presupuestos ordinarios y en ningún caso podría deducirse de estos".

Por su parte, Magdalena Vinent, afirmó que las bibliotecas deben ser “lugares de reconocimiento real para los autores, que en su función educadora transmiten a la sociedad la necesidad de respetar los derechos elementales del autor". Tras detenerse en los aspectos fundamentales de la normativa vigente en materia de derechos de autor, pasó a explicar las prestaciones de CEDRO a las bibliotecas y los servicios de documentación. “En estos momentos –señaló– CEDRO está preparando las herramientas de gestión precisas para poder seguir autorizando la reproducción parcial en el ámbito digital", de forma que la difusión de la información se realice respetando a los titulares de los derechos y con la agilidad y eficacia que precisan los modernos servicios de información.

Ramón Salaberría expuso los argumentos utilizados por editores y autores franceses que reclaman un préstamo remunerado de sus obras. Hizo un retrato de la situación en España y reservó la última parte de su intervención para intentar demostrar que las bibliotecas públicas españolas respetan el derecho
de autor. “El derecho de autor –dijo– es ante todo el derecho a ser leído, y en ese sentido la biblioteca pública es una herramienta eficaz e indispensable, que complementa a la librería". “No me parece que los autores y editores –expresó– tengan que sentirse enojados por no recibir una remuneración por los préstamos en la biblioteca pública. Al contrario, me parece que están muy bien tratados, al menos en relación con los bibliotecarios".

Emili Teixidor elaboró una exposición, según dijo, “hecha de intuiciones de lo que, situándome del lado del autor, creo". Intuiciones y preguntas, entre otras, como éstas: “¿Cuándo exigiremos lealtad y honradez a los lectores, al público, a las administraciones públicas y privadas que no debieran aceptar citas ni fragmentos de obras literarias sin el correspondiente permiso del autor? ¿Hasta cuándo podremos mantener la ficción de una cultura absolutamente gratuita y unos espacios culturales suntuosos en comparación con el miserabilismo con que tratamos a los autores? ¿Alguna vez se han preguntado la Administración y los lectores cuánto pagarían por escuchar la voz de su pasado, de sus muertos? Pues eso es lo que les proporciona la biblioteca, los libros".

El escritor Juan José Millás fue el encargado de abrir la segunda jornada del Encuentro con su conferencia Viva la lectura. Millás abogó por la lectura como un acto de rebeldía. Explicó los argumentos que utiliza para intentar convertir en lectores a los alumnos de los centros de enseñanza media a los que es invitado. “Explico a los jóvenes que la lectura es ya una de las pocas actividades transgresoras en una sociedad en la que prácticamente todo está permitido... Les explico que el joven verdaderamente peligroso es aquel que un viernes o un sábado por la noche se queda en casa leyendo Madame Bovary... Ese joven es una bomba, porque la realidad está hecha de palabras, de modo que quien domina las palabras domina la realidad..." y les recomienda que lean novelas, como el arma más eficaz para fortalecer el “aparato imaginario".


La administración pública, la lectura y las bibliotecas

La responsabilidad de las administraciones públicas en el desarrollo del sistema bibliotecario y de la lectura pública fue el tema de discusión de la cuarta y quinta mesas redondas. En la dedicada a “La lectura pública y la Administración Autonómica", que moderó Emiliano Martínez, el Conseller de Cultura de la Generalitat de Cataluña, Jordi Vilajoana, hizo un análisis de la función que, al respecto, desempeñan las Comunidades Autónomas y las Diputaciones. En esta sesión también se contó con la presencia de Francisco Muñoz Ramírez, Consejero de Cultura de la Junta de Extremadura y de Joan Francesc Marco, Diputado de Cultura de la Diputación de Barcelona, entidades todas que se han distinguido por su importante apoyo al mundo bibliotecario en las últimas décadas, labor que unánimemente se comprometieron a continuar.
En la mesa redonda sobre “La Administración local y provincial como garante de la red bibliotecaria", moderada por José María Puig de la Bellacasa, el debate se centró sobre la labor de los municipios, titulares de más del 95 por ciento de las bibliotecas públicas españolas. Esta sesión contó con la participación de Rosa Aguilar, alcaldesa de Córdoba, Casimiro Sánchez, alcalde de Puertollano y máximo responsable del Área de Cultura en la Federación Española de Municipios y Provincias, y la de Jordi Valls, alcalde de Manresa. Tres visiones distintas, pero complementarias, de la necesaria implicación de los gobiernos locales para el impulso bibliotecario, acción en la que insistieron todos los ponentes quienes también demandaron mayor apoyo de las Administraciones central y autonómica para que, a través de la correspondiente dotación presupuestaria, los municipios puedan desarrollar la importantísima labor que se les asigna en la creación y mantenimiento de una auténtica red pública de lectura.
Durante el desarrollo de esta sesión, se contó con la presencia de Pilar del Castillo, Ministra de Educación, Cultura y Deporte, que brevemente glosó las acciones realizadas en el Plan de Fomento de Lectura y expresó, a su vez, el deseo de que el Plan tenga una firme continuidad en legislaturas posteriores.


América Latina y su
compromiso bibliotecario

Josep Lluís Monreal, fue el moderador de la mesa dedicada a América Latina y que comenzó con la exposición de Elisa Bonilla, que habló del Programa Nacional de Lectura para la Educación Básica y Normal de México impulsado por las autoridades educativas federales y estatales, desde marzo de 2002. En virtud de ese programa fueron adquiridos, en el otoño de 2002, alrededor de 30 millones de libros para iniciar las colecciones de unas 800.000 bibliotecas de aula instaladas en los más de 150.000 inmuebles escolares existentes en México... Todas las colecciones cuentan con un 10 por ciento de títulos bilingües (español y lenguas indígenas).

Por su parte, Gloria Rodríguez hizo referencia a los aproximadamente 40 millones de analfabetos latinoamericanos existentes, y, ante esta realidad, se preguntó si se puede afirmar que la lectura es un derecho básico y fundamental de los ciudadanos de Latinoamérica. Habló de la explosión que la promoción de la lectura, fundamentalmente en los segmentos infantil y juvenil, ha tenido en los últimos años, y del consiguiente crecimiento en la producción de libros. Un crecimiento que, en su opinión, “ha traído consigo un problema en la disparidad de la calidad", libros editados "con descuido y con criterios exclusivamente comerciales. Juzgó imprescindible hacer una selección “cada vez más afinada, para que lo que se adquiera para nuestras bibliotecas, con un presupuesto escaso, sea excelente o de buena calidad".

La conferencia de Gustavo Martín Garzo, Los libros de mi vida, cerró la segunda jornada del Encuentro. Citó la Biblia, entre los libros que le fascinaban de niño. El segundo entre sus preferidos era Las mil mejores poesías de la lengua castellana y confesó que Don Quijote de la Mancha era un libro que, como la Biblia, estaba presente, aunque raras veces se leyera... porque sus personajes “formaban parte de nuestro mundo". Recordó El caballero de los brezos, que le leía su madre a la hora de acostarse, con los ojos brillando de emoción, y que hablaba de “esa vida de deseos de mujeres, que anhelaban con todas sus fuerzas... que es lo que siempre me ha parecido a mí que es el mundo de la literatura, el mundo en que nuestros deseos se realizan".


La lectura desde la perspectiva editorial y bibliotecaria


La tercera jornada del encuentro se abrió con la conferencia de Francisco Jarauta titulada Bibliotecas del mundo: el rumor de la lectura. Se refirió a aquellas bibliotecas, “diferentes a la biblioteca estándar que nosotros los occidentales tenemos como modelo". Y así citó a una de Mongolia, otra situada al sur de la India, y, entre otras, citó la biblioteca asiria de Asurbanipal. Afirmó que frente a los grandes cambios que vivimos en esta época nos mostramos ansiosos “como decía Harold Bloom, ansiosos porque no tenemos mapas, cartografías, sensores capaces de identificar el futuro." Dijo que no se debe hablar de una previsible muerte del libro, sino más bien de una transformación del libro.

A continuación siguió la mesa redonda La lectura desde la perspectiva editorial y bibliotecaria, moderada por José Manuel Gómez, que comenzó con la intervención de Alejandro Sierra. El editor sugirió “algunas propuestas utópicas" sobre las bibliotecas, que podrían resumirse así: construir una bolsa de libros para la dotación de bibliotecas de España y de América Latina, mediante el trueque. Crear una agencia para el control de calidad de bibliotecas y para inventariar las culturas ausentes. Constituir un negociado que incentive las compras o las donaciones de bibliotecas privadas. Crear bibliotecas en parques, cárceles, casas de acogida, comunidades de vecinos, hospitales, cafeterías, empresas (“¿no sería interesante –sugirió– que en cada editorial hubiese una biblioteca?").
Por último, Fernando Armario sostuvo que “puede parecer obsoleto concluir la participación en un Encuentro sobre edición hablando del fomento de la lectura pública iniciado ya el siglo XXI. ¿Para qué fomentar la lectura, para qué es necesario leer, cuando muchos medios nos ponen al día de la actualidad, de lo que debemos saber?" A su juicio la lectura es la base de todas las capacidades de comunicación. “Sin la habilidad lectora –aseguró– es inútil tener a nuestro alcance información de cualquier rango". Advirtió sobre la necesidad de “evitar el riesgo de impulsar la mera alfabetización olvidando una nueva disfunción, la pobreza en la interpretación de contenidos, el denominado analfabetismo funcional".


Participantes

Declaración del Palacio de la Magdalena*

El derecho a la lectura tiene, en las bibliotecas públicas, su máxima expresión de garantía. En un mundo de incesante producción informativa, de infinidad temática y multiplicidad de soportes, las bibliotecas son el instrumento que permite al ciudadano el acceso libre a dicha información, en plena igualdad de oportunidades.

Por todo ello, garantizar la existencia y alimentación continuada de una red de bibliotecas públicas con las instalaciones y equipamientos necesarios, el personal debido, los horarios adaptados a los requerimientos de los lectores y una colección bibliográfica suficientemente dotada y actualizada, debe constituir una aspiración irrenunciable de nuestra sociedad, un compromiso explícito de las Administraciones Públicas y una firme decisión de los poderes legislativos.

En España, por primera vez en su historia, comienza a existir una oferta de lectura pública importante, pero aún no acorde con los tiempos que vivimos. Con ser meritorio lo desarrollado hasta la fecha, queda todavía un importantísimo trayecto por recorrer. Es necesario que la inversión en lectura alcance la prioridad que merece pues, además de inteligencia en la planificación y profesionalidad en su desarrollo, son imprescindibles los recursos económicos que hagan posible lograr que cualquier ciudadano pueda ejercer el derecho a la lectura.

A tal fin, es fundamental equilibrar las desigualdades actualmente existentes en el mapa bibliotecario español, procurando que, en un tiempo breve, España posea la red de bibliotecas que demanda y merece y que sitúe a nuestros ciudadanos en igualdad de condiciones con los de los países más avanzados de Europa.

Editores y bibliotecarios, reunidos en Santander, en el marco de los XIX Encuentros sobre la Edición, deseamos reafirmar nuestra voluntad de cooperación en la causa lectora, nuestro propósito de seguir articulando un diálogo permanente que, respetando la diversa posición de cada cual, permita abordar el desarrollo lector desde principios de común acuerdo. Y, con la colaboración de los autores, contribuir al fortalecimiento y extensión de la actual red bibliotecaria en España y a la potenciación y actualización de sus colecciones y recursos bibliográficos, aspecto éste todavía muy deficitario.

Editores y bibliotecarios quieren expresar también su apoyo al desarrollo bibliotecario de los países de habla española, para lo que expresamente solicitan la colaboración del Gobierno de España, para que se incluya de forma preferente en los programas de cooperación y en las relaciones bilaterales con estos países la dotación de recursos bibliográficos.

Leer es una de las expresiones más genuinas y enriquecedoras de nuestra condición humana, factor de cohesión social e instrumento básico para el desarrollo personal y colectivo.

Santander, 11 de julio de 2003

* Declaración aprobada en la clausura del XIX Encuentro sobre la edición. El derecho a la lectura: las bibliotecas, celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander del 9 al 11 de julio de 2003

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