Infecciones literarias

El contacto con los intereses literarios de los protagonistas puede provocar la absorción de lecturas secundarias. Ha de tenerse una especial precaución por la presencia de personajes lectores, escritores y otros elementos contagiosos.

-AUSTER, P. El palacio de la luna. Barcelona: Anagrama, 1996.
-BAQUEDANO, L. Los bonsáis gigantes. Madrid: S.M., 1992.
-BENAVENTE, J. El príncipe que todo lo aprendió en los libros. Barcelona: Juventud, 1992.
-CANSINO, E. Yo, Robinson Sánchez, habiendo naufragado. Barcelona: Toray, 1992.
-CAÑIZO, J.A. del. ¡Canalla, traidor, morirás! Madrid: S.M., 1994.
-FERRER BERMEJO, J. Silvestre y los ladrones de sueños. Madrid: Anaya, 1995.
-GARCÍA SÁNCHEZ, J. El sueño de Escipión. Madrid: Acento, 1998.
-LEAR, E. Fabuleario. Madrid: Anaya, 1993.
-MAS, D. El tesoro de Fermín Minar. Madrid: Anaya, 1992.
-PASCUAL, E. Días de reyes magos. Madrid: Anaya, 1998.
-PENNAC, D. ¡Increíble Kamo! Madrid: S.M., 1996.
-PRADO, B. Dónde crees que vas y quién te crees que eres. Madrid: Anaya, 1996.
-QUIÑONES, J. De ahora en adelante. Barcelona: Alba, 1995.
-SIERRA I FABRA, J. El hombre que perdió su imagen. Madrid: Anaya, 1992.
-SKÁRMETA, A. El cartero de Neruda (ardiente paciencia). Barcelona: Plaza & Janés, 1995.